Monday, November 06, 2017

PENCO TUVO UNA FIESTA DE 4 DÍAS EN EL INICIO DEL VERANO DEL 56

         
    
               Estuvo muy peleada la elección de reina de la primavera en Penco durante diciembre de 1956, según se deduce de los artículos publicados en el diario El Sur. El segundo recuento del 2 de ese mes arrojó un claro resultado, que Beatriz Villalobos ocupaba un inalcanzable primer lugar con más de veinte mil votos. Le seguían de lejos las otras postulantes. Maritza Mignolio reunía poco más de once mil preferencias. Más atrás en la lucha por la corona de la belleza pencona estaban Sara Segovia, Ligia Stowhas, Yolanda Bulhozer, Edith Concha, Gladys Peters, Erika Müller y Victoria Treuer. A veinte días del escrutinio final nadie esperaría sorpresas. Pero, las hubo, porque se sabía que más de una candidata “tapadita” estaba lista para arrebatar el preciado primer puesto.
               El artículo de El Sur de ese día advertía que la ventaja momentánea obtenida por Beatriz Villalobos se debía al trabajo conjunto desplegado por los comités de apoyo a su candidatura de los sindicatos de empleados y de obreros de Fanaloza. Estaba más que claro que todavía no había dado la pelea el comité en formación de la Refinería de Azúcar. Una de sus candidatas (el diario no dio su nombre) gozaba de muchas simpatías en varios sectores de Penco. Por su parte el comercio local que no quería ser menos trabaja fuerte en favor de Martiza Mignolio, quien por el momento ocupaba el segundo lugar.
               El próximo recuento de votos estaba anunciado para el 9 de diciembre, el que se realizaría en el cuartel de bomberos, se anunciaba una presentación de las candidatas y se elegiría al rey feo. En este último acto que se llevaría a cabo en la plaza de Penco actuarían el orfeón de CRAV y la orquesta del Regimiento Chacabuco, entonces dirigida por el recordado maestro Adriano Reyes.
               Fue así que al término de la reñida competencia --¡sorpresa!-- obtuvo el primer lugar Alicia Müller Jara, quien de ese modo se coronó Reina de la Fiestas Primaverales de Penco 1956. Las festividades se iniciaron la noche del 20 de diciembre con una “verbena” en la plaza y un paseo veneciano por el estero. En España se denomina verbena a la fiesta del solsticio de verano del hemisferio norte para el día de San Juan. Algo parecido se celebraba acá. El programa continuaba el 21 con la gala, la coronación de Alicia I y una velada bufa en el gimnasio de la Refinería. Al día siguiente, una gran gala en el mismo recinto y  un baile popular en la calle San Vicente, entre O’Higgins y Las Heras.  El cierre de las fiestas primaverales era el domingo 23 de diciembre con un concurso de murgas y disfraces en la plaza de Penco y un gran baile con invitación a todos los vecinos.

Saturday, November 04, 2017

CHILLÁN AÚN GUARDA PERFILES URBANOS QUE UNA VEZ TUVO PENCO

              
Pabellones similares a los que hubo en Penco aun quedan en Chillán, en avenida Palermo cerca de la medialuna.
            Construidos por el gobierno después del devastador terremoto de 1939, los pabellones de emergencia de Penco fueron un clásico de la ciudad en la esquina de Alcázar con Freire. Los hicieron siguiendo un patrón –como todo lo que emprende el estado—que se aplicó donde fue necesario: los pabellones de Manuel Rodríguez en Concepción; los de la avenida Palermo en Chillán (las tres fotos) cerca de la medialuna. El mismo estilo sirvió para la edificación de colegios públicos (como el que se incendió en Freire al lado del mercado, las escuelas N° 31 y N°32) o para levantar hospitales como lo fue el de O’Higgins y Yerbas Buenas. Eran todas edificaciones de madera nativa, con muy buenas terminaciones, baños higiénicos, cocinas.
               La planta de una casa de esos pabellones incluía un corredor techado, con piso de cemento y un poste en el medio. Sin duda, creado para que los moradores pudieran habilitar uno nuevo espacio cerrado. Dos ventanas y una puerta con ventana. Dos piezas grandes unidas por una puerta para el uso de una cortina divisoria; hacia la parte posterior había un corredor techado también parecido al de la entrada, pero de menos superficie pensado para otra habitación que bien podría ser un comedor del diario. En la segunda mitad, hacia un costado estaban el baño, con ventana al exterior y una cocina con “pollo”(*) también dotada de ventana. A ella se accedía por un pequeño pasillo entre la parte posterior del baño y la segunda pieza grande. Sobre el “pollo” había una enorme campana de latón que extraía los humos por una chimenea.
               Más atrás había un patio multipropósito, había gente que construía más piezas y otros que lo usaban para huertas, gallineros o espacio para tender ropa. Esa superficie debió tener 5 x 7 metros. El techo de los pabellones estaba cubierto de planchas de asbesto cemento fabricadas por Pizarreño. Canaletas conducían las aguas lluvias hasta el suelo.
              
Estas casas de Chillán, iguales a las mencionadas en este texto, tienen casi 80 años.
El interior de esas  casas, era interesante además por la altura que tenían las piezas, probablemente 3 metros 50 centímetros. Hoy en día los departamentos apenas pasan de los 2 metros 20 centímetros. Los hicieron altos seguramente para disipar posibles concentraciones del gas monóxido de carbono producto del uso de braseros a carbón vegetal.  Al frente había una vereda angosta que facilitaba el desplazamiento de los vecinos, todos gente conocida por año, por vidas enteras.

               Los pabellones de emergencia de Penco –¿por qué no les pusieron un nombre?—fueron dos unidades de diez casas cada una, que estaban dispuestas en paralelo a la calle Freire.  En total veinte familias vivían allí. Cuando llegó el gobierno de la Unidad Popular, se decidió construir un proyecto inmobiliario para los moradores de los pabellones y para otros grupos de poblaciones a fin de mejorar los estándares de vida. Fue así como nació la actual remodelación de Yerbas Buenas, Cochrane, Blanco y línea férrea. El gobierno de la época llamó a esa población “Ñancahuazú”, evocando en lugar de Bolivia donde murió el Che Guevara. Cuando llegaron los militares, las nuevas autoridades de la vivienda le cambiaron el nombre por el actual  “Lord Cochrane”.
La avenida Palermo de Chillán guarda aún el perfil de las casas del estilo de los pabellones de emergencia de Penco.


(*) Pollo, término empleado en esos años para significar una estructura tipo barbecue actual donde se encendía fuego y las ollas, sartenes o teteras quedaban expuestas a la llama directa sobre una parrilla rústica.

Friday, October 27, 2017

LOS NIÑOS VAGOS, UN PROBLEMA PAÍS DE LOS AÑOS 50 QUE NO GOLPEÓ A PENCO

 
Foto de Sergio Larraín sobre niños de la calle captada en Santiago, 1955. (Times).
              Los niños de 10 o 12 años citados en la crónica del diario El Sur sobre vagancia infantil en Concepción, de 1955, al día de hoy (de la publicación de este post) tendrían 60 o 62 años. No sabemos quiénes son o quiénes fueron o si los rescataron y habrán reencausado sus vidas. Ni siquiera imaginamos que haya algún registro de monitoreo. Pero, ellos fueron las víctimas de un problema social grave: el desamparo infantil (no muy distinto del actual). Esas bandas de niños limosneros –como lo señalaba el diario--, que pedían alguna moneda a los transeúntes del centro de Concepción, afortunadamente no existieron en Penco. Acá se formaban pequeños grupos de niños que se disolvían poco después de entrada la noche: calabaza, calabaza…
             Los niños vagabundos de Concepción, y de muchas otras ciudades de Chile, como indica esta crónica, no podían decir “calabaza” porque no tenían adónde ir o quién los esperara y recibiera. Se criaron con esa terrible carencia, la que después se convirtió en una mochila para sus vidas. Por culpa de la sociedad perdieron la gran oportunidad para haber salido adelante. Pese a todo, es posible que alguno lo haya logrado aunque eso tampoco lo sepamos.
Niños de la calle, Larraín, Stgo. 1953.
             El diario cita en su nota al juez especial de menores Samuel Gajardo, quien afirmó: “la vagancia y la mendicidad ejercida por niños sólo tiene una solución: crear hogares que los reciban dándoles el afecto familiar del cual carecen”. Y El Sur agrega por su parte: “En Concepción existen algunos que han logrado recoger a un escaso número de pequeños vagabundos y están realizando con ellos una tarea de readaptación al medio y de reeducación”. Dichos hogares eran “La Ciudad del Niño Ricardo Espinoza”, el “Hogar Valentín Letelier” y el “Centro de Defensa del Niño”.  Pero, una cifra alta de menores quedaba afuera, a la intemperie, porque los recintos mencionados no alcanzaban para todos.
               Añadía el diario: “El problema que afecta a los menores desamparados a quienes se ve diariamente pulular por las calles de Concepción, en demanda de la caridad pública, no ha encontrado solución integral pues son insuficientes las instituciones encargadas de la defensa y protección del niño.
               Finalmente decía El Sur, remarcando el drama de aquellos menores:
NIÑOS VAGOS EN CONCEPCIÓN
           "El problema de la vagancia infantil ha adquirido mayor gravedad durante el último tiempo en Concepción, donde se ven diariamente y especialmente en la noche deambular por las calles céntricas bandas de niños desarropados que se dedican a asaltar prácticamente al transeúnte solicitándole una ayuda de cualquier índole.”
     
Foto Memoria Chilena.
“Estas mismas bandas de niños se dedican en horas de mayor movimiento a actos punibles que se hace difícil evitar. Si son detenidos, no hay establecimiento donde recluirlos y después de una noche en la comisaría deben forzosamente ser puestos en libertad.”

               “Hasta hace algunos días varios de ellos practicaban los más variados juegos de azar en el quiosco de la Plaza Independencia, cerca de la medianoche. Y posteriormente otro grupo de niños y niñas en pleno centro presentaban un doloroso espectáculo en estado de ebriedad. Ninguno tendría más de diez o doce años.”

Wednesday, October 25, 2017

CERRO VERDE VIVIÓ LA EXPERIENCIA DE AÑOS DE "ZONA SECA"

Vista reciente de Cerro Verde.
               Cerro Verde vivió en régimen de zona seca, por un decreto dictado por el gobierno del entonces Presidente Gabriel González Videla. La resolución que impuso la drástica medida se fundó a partir de un informe emitido por la Prefectura de Carabineros por contravención del artículo 132 de la Ley de Alcoholes (dicho artículo se relacionaba con exigencias de la instalaciones de los depósitos de esas bebidas). A lo anterior se agregó un documento emanado por el Servicio Nacional de Salud de Concepción en atención a problemas de salubridad pública en ese sector pencón. Tres años más tarde a la imposición de la categoría de zona seca, el alcalde de Penco de la época, René Mendoza Fierro, despachó un oficio, que llevaba el N° 164 del 24 de junio de 1955, a la intendencia penquista y al Ministerio del Interior para que se derogara el mencionado decreto. Y para respaldar su solicitud, el jefe comunal dio argumentos.

                    Los considerandos de la nota oficial ponían énfasis en que no eran válidas las causales esgrimidas para mantener la sanción. El alcalde informaba que en área afectada por la vigencia del decreto había tres depósitos de vinos y otros tres de cerveza, que eran amplios y contaban con abundante agua, luz eléctrica y servicio de alcantarillado. (Se supone que en virtud de la prohibición esos locales no atendían público). Agregaba el oficio que sería muy distinto, que en Cerro Verde hubiera casas de pensión, hoteles o restaurantes, pero que ese no era el caso. En consecuencia no tenía sentido mantener la medida restrictiva. El municipio puso en evidencia además que desde la entrada en vigencia de la ley seca, se habían hecho mejoras importantes en el villorrio, incluido en la zona urbana de Penco. Correspondía, por tanto, derogar ese decreto. 

Nota de la editorial: la información de este artículo se obtuvo del diario El Sur, de julio de 1955.
Otro ángulo del conocido "villorrio" pencón.

Tuesday, October 24, 2017

BRILLANTE FUE LA INAUGURACIÓN DEL GIMNASIO VIPLA, HACE 62 AÑOS

               
El Orfeón CRAV, con su director señor Candia a la cabeza, marcha en Lirquén. La banda participó en la inauguración del gimnasio VIPLA en 1955. 
         El sábado 2 de julio de 1955 se inauguró el moderno gimnasio de la Fábrica Vidrios Planos en el recinto de la población de empleados de esa empresa en Lirquén. La nueva instalación deportiva estuvo considerada como una de las mejores del país de esa época por la tecnología empleada en su construcción, sus dependencias y las excelentes facilidades para el público. Así fue consignado en una publicación del diario El Sur, del lunes 4 de julio de ese año. Todos los honores de este acontecimiento se los llevó la empresa VIPLA que echó la casa por la ventana para ofrecer a las diversas asociaciones de la zona esta nueva cancha. En este acto oficial hizo uso de la palabra el presidente del club dueño de casa, señor José Jullien, quien entregó formalmente a la comunidad este gimnasio, una maravilla para el deporte de esos años.
               La inauguración fue una verdadera fiesta deportiva para Penco, Lirquén y Tomé, puesto que se programó un espectáculo de baloncesto nunca visto en la comuna.  A primea hora se midieron los quintetos masculinos de VIPLA y Carlos Werner (Bellavista) de Tomé. La visita se impuso por la cuenta de 24 a 20. A continuación se midieron los representantes femeninos del Werner y el María del Río de CRAV. También ganaron las visitantes por el abultado scorer de 30 a 3. A modo de disculpa dirigentes del equipo refinero dijeron que se debió enfrentar este compromiso sin las jugadoras titulares, con un cuadro formado de manera improvisada. El match de cierre lo protagonizaron los quintetos de Carvallo de CRAV y un reforzado Victoria de Chile de Concepción. Se impusieron los penquistas por 45 a 34.
               Esta jornada inaugural del gimnasio de VIPLA fue amenizada por la banda de música de la Refinería de Penco, el Orfeón CRAV,  bajo la batuta del director, señor Candia. La fiesta terminó con una manifestación para autoridades, delegaciones e invitados especiales en los que reinó una gran camaradería, informó finalmente el diario El Sur. 

Thursday, October 19, 2017

ESA NOCHE DE 1955 EN QUE 1.260 NIÑOS DE PENCO PERDIERON SU ESCUELA A CAUSA DE UN FEROZ INCENDIO

                      
Detalles del incendio de Penco en la portada de El Sur del sábado 23 de julio de 1955.
                  Aquella noche del viernes 22 de julio de 1955 debió ser una noche terrible, de pesadilla en Penco. Como narráramos en un post pasado, poco antes de la medianoche estalló un gigantesco incendio que consumió en su totalidad el inmueble donde funcionaban las escuelas públicas N°31 y N° 32 de niños y niñas respectivamente, dejando sin colegio a 1.260 alumnos de Penco, quienes por esos días de julio se encontraban en vacaciones de invierno. La sirena de los bomberos lanzó angustiosos llamados de alarma a los voluntarios de la primera y segunda compañías; pero el fuego ya había avanzado lo suficiente para ser incontrolable. La carencia de un cuidador en la escuela impidió disponer de una información más oportuna para la intervención de los bomberos. Entre tanto, decenas de personas llegaron a las proximidades alarmados por los vecinos. Testigos recuerdan que niños con sus padres que se acercaron a la carrera, para ver si podían hacer algo, pero comprobaron que ya todo estaba envuelto por las llamas. Niñas de los cursos superiores lloraban a gritos por el siniestro que consumía su querida escuela. Aquellas fueron escenas muy conmovedoras recuerdan personas mayores.
            El diario El Sur de Concepción debió parar la prensa para incluir en su primera página, como una noticia de última hora, detalles del siniestro. El reportero de turno fue informado por Carabineros de Penco respecto del alcance del devastador incendio que redujo a cenizas el inmueble de madera, construido luego del terremoto de 1939. Las condiciones del tiempo eran muy desfavorables porque se aproximaba, al parecer, un frente, como que ese día fueron suspendidos los vuelos en el aeródromo de Hualpencillo, según consignó el diario. Sin embargo, no llovió, hecho que sumado a la escasez de agua, muy característica de aquellos años, contribuyó también a que el siniestro se consumara.
            De acuerdo a la información que publicó El Sur el sábado 23 de julio de 1955, debido a la ferocidad del fuego, los bomberos circunscribieron su acción para proteger cuatro salas que se prolongaban paralelas al mercado municipal de entonces que fue, en definitiva, lo único que se salvó. El resto consistente en mobiliario, libros de estudios, mapas, libros de clases fue una pérdida total. El diario informó que tanto el director de la escuela 31, señor Amulio Leyton García, como la directora de la escuela 32 de niñas, señora Ana María Benavente, entregaron una primera estimación de los daños los que superaban el medio millón de pesos de la época. De inmediato ambos directores se abocaron a resolver el problema dónde continuar las clases para no tener que cancelar el año antes de tiempo. Al día siguiente, el sábado a primera hora se dirigieron a Penco el intendente Alberto Carrasco y el director provincial de Educación Primaria, señor Efraín Campana, para imponerse en el terreno de lo sucedido y para acelerar la edificación del nuevo Grupo Escolar de Penco que quedaría ubicado frente a la plaza, en la esquina de Las Heras y Maipú.
           
Dos imágenes del ex alcalde de Penco René Mendoza Fierro.
Las dos escuelas que funcionaban en el mismo inmueble, en horario diferido, sumaban 28 cursos. Se decidió que ocho de ellos continuarían sus clases en las cuatro salas que se salvaron del fuego.  El resto se acomodó en la escuela N° 69 de la Refinería, que funcionaba junto a la casa del administrador en el recinto refinero. El impacto que recibió ese inmueble fue enorme y tuvo que adecuarse con rapidez a la emergencia.

            Las autoridades se movieron rápido. El alcalde de Penco de la época, René Mendoza Fierro firmó de inmediato una escritura a fin de invertir 1.500 millones de pesos en bonos de la Sociedad Constructora de Edificios Educacionales. Informado de la emergencia de la escolaridad en Penco, el ministro de Educación Óscar Herrera Palacios dispuso también acelerar al máximo los trámites para iniciar la construcción del Grupo Escolar. Por su parte el regidor pencón de entonces,
Ex regidor de la época, Armando Jofré.
señor Armando Jofré informó que la empresa Fanaloza había donado 200.000 pesos como aporte a la nueva edificación. Agregó que la fábrica dijo estar dispuesta a hacer más aportes a medida que se fueran presentando nuevas necesidades.


     En el espacio de la antigua edificación se levanta hoy el gimnasio municipal de Penco. Más antecedentes sobre este episodio en el siguiente link de este blog:
  
http://penco-chile.blogspot.cl/2015/06/el-incendio-que-destruyo-la-mejor.html         

"CHICO" PÉREZ FUE UN VELOZ Y AGUERRIDO JUGADOR DE COQUIMBO CRAV

 
José "Chico" Pérez y Guillermo "Memo" Cartes en conversación con nuestro blog en un café de Santiago.
                 La genuina afición futbolera de Penco no olvida al habilidoso ex jugador de Coquimbo CRAV, José "Chico" Pérez, quien hiciera tantos goles para el equipo pencón en el Campeonato Regional de Fútbol allá por los sesenta. Su fortaleza era desbordar por las puntas y controlar el balón con firmeza justo en la línea de demarcación. Es muy difícil para un marcador quitar una pelota a un jugador de tales características sin arriesgar una falta o echar el esférico afuera.

                  Una entretenida conversación sobre el fútbol regional sostuvimos con "Chico" Pérez junto a "Memo" Cartes, otro gran ex medio campista pencón, en un café céntrico en Santiago. Recordó Pérez una goleada que el Coquimbo CRAV propinó a Huachipato en su casa en las Higueras. Por algún motivo el arquero huachipatense, Luis Mendy se descontroló y agredió a un jugador de Penco lo que le significó su expulsión. Con un jugador menos (ni más ni menos que el guardavallas), los refineros lograron un resultado espectacular. La debacle de Huachipato se produjo a los 10 minutos del segundo tiempo, porque durante toda la primera parte el marcador se mantuvo en blanco.

                   En la actualidad José "Chico" Pérez  se desempeña en una empresa de electricidad en la capital. 
  

Sunday, October 15, 2017

OTRO INTENTO PENCÓN PARA PASEAR EN LANCHA POR LA BAHÍA

      
Botadura de la lancha "Calcon" en Cerro Verde en febrero de 2008. 
                 El sueño de navegar por la bahía en medios propios tiene cultores en Penco, aunque no se sepa mucho. Pero, desde hace años hay gente con ganas, pero que no dispone de los recursos. Estas personas interesadas nunca se han juntado, ni siquiera han imaginado organizarse para trazar algún plan. La historia local de los últimos sesenta años reserva ejemplos de este interés que permanece bajo la piel de los pencones: dar una vuelta placentera por nuestro sosegado mar interior que es la bahía. Por el momento dejaremos fuera de estas consideraciones a los pescadores artesanales que navegan por cuestión de trabajo. Ellos tienen sus botes para sus fines en Lirquén, en Cerro Verde, y en los sectores Gente de Mar y Playa Negra, en Penco.
               Volvamos sobre la primera idea y citemos casos de este sueño del paseo marítimo que intuimos existe entre los pencones. Al ex alcalde José Meza se le ocurrió construir un club de yates entre Gente de Mar y Cerro Verde. Quería levantar socialmente el sector con un espacio dedicado a embarcaciones deportivas para la práctica de la navegación amateur. Lo apoyaron los regidores de la época. Y fue todavía más allá, llamó a un concurso para arquitectos interesados en desarrollar un proyecto para yates. Se presentaron maquetas, pero, hasta ahí llegó el impulso.
               En los setenta el entusiasta jefe scout Hernán Lagos, quien dirigiera por años el grupo “Armando Legrand”, quiso tener su propio grupo con indumentaria marinera. Así creó la agrupación de scouts marinos de Penco. Materializó una idea que le rondaba desde hacía tiempo: vincular a niños y niñas con el mar dentro de la disciplina scout. Salvo que, por las carencias ya mencionadas nunca pudo llevar a sus dirigidos a paseos por la bahía. Se contentaron con realizar sus actividades en la playa.
ALMA NAVEGANTE
               En un post anterior recordamos la figura del vecino don Félix Bustos, quien allá por los cincuenta fabricó con sus manos y sus herramientas una enorme embarcación en el patio delantero de su casa, en calle El Roble, al llegar a Freire. Aquel debió ser un esfuerzo astronómico para un hombre con muchos hijos que sobrevivía de su modesto oficio de mueblista. Pero, le ganó al destino y construyó su pequeño barco para paseos. Sabemos que sólo lo usó una vez. Un verano se fue con su familia bordeando la costa y ancló en Dichato. Luego de regresar, abandonó la nave y ésta “murió” en la playa, cerca de Gente de Mar.
               Un botón de muestra adicional de esta inclinación “pro marinera” la brindó el cantante pencón Patricio Renán en sus años de gloria. Produjo el single “Me Gusta El Mar”, que entre sus versos dice: “Me gusta el mar / tengo alma de navegante / mi bandera va adelante y /mi corazón detrás…” Otro cantante local, Mario Rey (Heriberto Ramos) construyó con sus manos varios kayacks que arrendaba en la playa en la temporada estival en los sesenta.
Don José Calzadilla, en su taller, de calle Membrillar, trabajando para su lancha.
UN ASTILLERO EN MEMBRILLAR
               Pero, el ejemplo más reciente de este amor por la bahía, lo dio don José Calzadilla, un ex trabajador de Fanaloza, quien construyó una lancha para él, con todas las de la ley, en el patio de su casa de calle Membrillar. De esto hace más de diez años. Antes de poner manos a la obra, habilitó un espacio al lado de un pequeño taller que convirtió en su astillero particular. Luego de darle vueltas al proyecto concluyó que el mejor material para construir era la fibra de vidrio, en lugar de la madera. De a poco, sin prisa fue avanzando en su trabajo; armó la estructura, diseñó la cabina, las ventanas, el casco, el espacio para el motor y los asientos por las bandas para unas diez personas.
La lancha "Calcón" baja por Membrillar arrastrada por una camioneta rumbo a Cerro Verde.
               Fue así como pasó el tiempo y en febrero de 2008 se realizó la botadura de la lancha “Calcon”, de su propiedad, en la pequeña rada situada al sur de Cerro Verde. El nombre es la combinación de las primeras sílabas de los apellidos Calzadilla (de don José) y Constanzo (de la señora María, su esposa). El lugar se decidió por la existencia de la rampa del Sindicato de Pescadores que fue facilitada. El traslado se hizo en un carro especialmente adaptado para la embarcación y la camioneta de arrastre. El trayecto desde su domicilio al punto de botadura es de aproximadamente dos mil metros. Demás está decir que varios vehículos integraron la alegre caravana.
La caravana la integraron amigos, familiares y vecinos de calle Membrillar.
               El lanzamiento de “Calcon” al mar ocurrió en la mañana del sábado 2 de febrero de 2008. Fue todo un acontecimiento familiar y de los vecinos. El procedimiento tomó tres días: primero ensayar el recorrido; después montar la lancha en el carro y conducirla para dejarla en Cerro Verde y; esperar el día siguiente para echarla al agua. Sin embargo, la idea  de fabricarla había comenzado a tomar cuerpo muchos años antes. Don José Calzadilla alguna experiencia tenía en esto de embarcaciones, porque allá por los sesenta había construido un bote pequeño a remos para pasear con sus hijos por la orilla del mar pencón. Pero, ahora el proyecto era más ambicioso: fabricar una lancha de envergadura mayor que sirviera a más gente para dar paseos.
BAUTIZO CON CHAMPAÑA
              
Instante preciso del bautizo con champa de la nueva embarcación. De izquierda a derecha Sandra Calzadilla Constanzo (hija); don José reventando la botella; Camilo, un vecino que ayudó en la botadura; arriba tomando fotos, Romina Amigo (hija de Sandra); y a su lado Alexander García, esposo de otra hija de Sandra. Más atrás se ve el sacerdote que bendijo a "Calcon".
Seguramente don José siguió un modelo de esos que aparecen en revistas, hizo cálculos propios de ingeniería naval y bosquejó con la habilidad de un arquitecto. Los recursos fueron saliendo de a poco, sin prisa. Lo importante era no detener la construcción, cada vez se avanzaba con algo aunque fuera poco. Hasta que “Calcon” estuvo terminado. ¡Y qué mejor que febrero para echarlo al mar! Y así ocurrió, con todas las celebraciones del caso: bautizo con botella de champaña, la bendición sacerdotal a bordo, catering en la playa durante la operación de botadura y un asado en casa para familiares, amigos y vecinos al día siguiente cuando la lancha ya  flotaba en la bahía lista para navegar.
Otra escena del día de la botadura.
               La nave fue dotada de un motor Nissan diésel de 2.000 cc. Después del lanzamiento permaneció anclada durante una semana “tiempo suficiente para que le robaran la batería y otros elementos”, recuerda Javier Matamala, nieto de don José Calzadilla. Para evitar más molestias hubo que sacarla del agua y trasladarla de regreso a Membrillar. Allí permanece ya por más de nueve años sin uso. Para que pueda servir a la comunidad interesada en navegar por la bahía son necesarias tres condiciones: disponer de un lugar seguro en el mar para su permanencia; que obtenga las certificaciones que concede la Capitanía de Puerto en este caso de Lirquén (una cuestión indispensable); y que haya una tripulación que tenga las licencias para operarla.  
Don José Calzadilla con su primer bote en Penco y dos de sus seis hijos: Miriam y José, este último fallecido.
 
Don José durante las pruebas de su lancha en el "astillero" de su casa en Membrillar.

   NOTA DE LA EDITORIAL: Agradecemos toda la información y las fotografías facilitadas por la familia Calzadilla Constanzo para la preparación de este texto, en particular a don Javier Matamala, nieto de don José Calzadilla Soto.