Thursday, April 06, 2017

UN PRESIDENTE DE CHILE PUSO LA PRIMERA PIEDRA DE LA POBLACIÓN VIPLA EN LIRQUÉN

Inscripción que recuerda el inicio de la construcción de la población VIPLA en 1951.
Antiguos pencones guardan ingratos recuerdos del Presidente Gabriel González Videla (PR), cuyo mandato constitucional se extendió entre los años 1946 y 1952.  Su gobierno fue políticamente muy controvertido. Mencionaremos un ejemplo de esa experiencia en el ámbito local: las huelgas de mineros del carbón en Lirquén y Cerro Verde; se recuerda el despliegue militar para reprimirlas. Permanece en muchos la imagen de soldados con ametralladoras en las lomas entonces despobladas de Cerro Verde Alto apuntando al caserío. Ése fue un aspecto. Otro, opuesto, está grabado a la entrada de la población  VIPLA, frente al Hospital, al otro lado de la carretera. Porque González Videla y su esposa Rosa Markmann pusieron allí la primera piedra de ese conjunto habitacional en enero de 1951. Imagino cómo habrá sido la fiesta después de ese evento, porque al Presidente de Chile le gustaba el glamour y pasarlo bien. Imagino también cómo andaría de resguardado debido a la cercanía de la mina de Lirquén y sus indignados obreros. La población fue terminada al año siguiente y sus primeros vecinos fueron trabajadores de la fábrica VIPLA.
La plazuela que está en el centro de la población VIPLA de Lirquén.
Tuve un compañero de escuela en la población VIPLA así que solía visitarla. Jugábamos en la plaza y hacíamos las tareas en su living del primer piso. No recuerdo su nombre, pero se trataba de una persona agradable y padres cariñosos. En una oportunidad asistimos a un partido de básquetbol en el gimnasio que está a la salida y me asombró que los tableros de los arcos hubieran sido de vidrio, súper modernos. Estaba acostumbrado a los tableros de madera de los gimnasios de Refinería y Fanaloza. Y, bueno, no podía ser de otro modo tratándose de una población de VIPLA, la fábrica de vidrios. Esos tableros uno los veía sólo en el cine en partidos de la NBA.
Gabriel González Videla y su esposa Rosa Markmann, conocida como Mitti.
La población VIPLA hoy en día tiene el mismo aspecto de entonces, cuidada, limpia y apartada del mundanal ruido. Allí sólo ingresan los moradores y, sin duda, todos son gente conocida. O sea, nadie molesta y la vida es tranquila como debe ser. Me alegró haber dado un recorrido por ahí y comprobar que las casas son las mismas, que están bien mantenidas y que su cara exterior no ha sido modificada.   

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