Wednesday, May 16, 2018

HABITANTES PRIMITIVOS DE PLAYA NEGRA SE ABASTECÍAN EN LA ABUNDANCIA DE LA BAHÍA

Sector Playa Negra-Rocuant lugar frecuentado por los habitantes primitivos de la zona.

           Hace unos 4.200 años en Playa Negra ––bordeando el delta del río Andalién aguas arriba––  había actividad humana elemental, aunque al parecer se desarrollaba allí por cortos períodos, pero en forma frecuente. Conchales descubiertos en el sector y que fueron investigados por profesionales contienen vestigios de sus primitivos moradores y de sus costumbres. Los análisis arrojan indicios, que nos llegan como oleadas de datos dispersos a través de los tiempos que es menester interpretar.
        Se trataría de grupos pequeños de aborígenes que se acercaban a la bahía para conseguir alimentos y después, quizá, debido a la crudeza de los inviernos se replegaban a los cerros. 
     El estudio al que hacemos referencia lo realizaron las antropólogas Jimena Torres y Claudia Silva y la arqueóloga Marcela Lucero en Playa Negra (PN 9, según la nomenclatura científica) lugar que se ubica un poco más al norte del puente La Ballena, de la carretera inter portuaria, a unos 5 kilómetros de Penco. El interesante trabajo está publicado en internet, revista "Magallania", Universidad de Magallanes, Punta Arenas (2007). Los conchales quedaron expuestos por las retroexcavadoras durante la construcción de la mencionada ruta.
Puente La Ballena en el sector sur de Playa Negra.
PINGÜINERAS EN PLAYA NEGRA       
      Luego de tamizar el suelo siguiendo pautas científicas, las investigadoras descubrieron restos óseos humanos fragmentados, trozos cerámicos por clasificar, puntas de proyectiles hechos de piedras y de huesos, áreas donde se encendió fuego y restos de peces, aves, mamíferos y anfibios. En particular hallaron huesos de pingüinos. Esto último indica que en Playa Negra alguna vez hubo pingüineras.
         Esos habitantes se instalaron en una playa fluvio marina (de río y mar) donde dejaron los restos mencionados. Los estudios entregan más detalles sobre los alimentos que consumían. Y la enumeración es sorprendente. En lo relacionado con los peces, su dieta consistía mayormente en jurel, sierra, merluza, róbalos, pejegallos y en menor cantidad corvina y congrio. Según el material clasificado usaban pesas de piedra para anclar redes al fondo acuático y también para guiar línea de anzuelos. También cazaban aves como cuervos (patos guanay), fárdelas, pelícanos y patos de agua dulce, a los que sorprendían en los abundantes humedales y totorales que bordeaban al Andalién. Los análisis de los restos revelan muestras óseas de lobos marinos y delfines, que al parecer también conformaron la dieta y que además proveyeron de cueros y grasa. Los análisis confirman que esos habitantes consumían gran cantidad de machas, cholguas, tacas, caracoles de mar, locos, picorocos y eventualmente ostiones. Sin embargo, por las pocas muestras de estos últimos halladas en el conchal, para esos aborígenes los ostiones fueron una exquisitez igual que en nuestros días.
ESOS HABITANTES PRIMITIVOS
SEPULTABAN A SUS MUERTOS
Foto y croquis realizado por las investigadoras.
Arriba las ofrendas funerarias y abajo, la
distribución de los restos humanos en el
conchal PN 9.
             En ese asentamiento de Playa Negra la investigación reveló el hallazgo de restos de siete individuos. A partir de esos datos se concluye que las mujeres medían en promedio 1:45 metros de estatura y los hombres 1:55 metros y que su esperanza de vida era entre 30 y 35 años. Añade el estudio que esos habitantes sepultaban a sus muertos. Para esto creaban un emplantillado de piedras (una cama) bajo y sobre los cuerpos, agregaban ofrendas funerarias como pesas de pesca, ajuares de dientes, puntas de proyectiles  y que encendía fuegos alrededor de ellos. O sea, se desprende que seguían algún ceremonial para enterrar a los muertos.
          De los restos humanos de adultos encontrados, los estudios revelan que, al menos uno de ellos, presenta la característica física de inserciones musculares en los huesos propias de haber trabajado durante mucho tiempo acuclillado. De esto se desprende que aquel individuo debió haber sido molinero o trabajador de curtiembre. Sin embargo, en los alrededores del conchal no se hallaron elementos o utensilios de procesamiento de alimentos. Por tal motivo, se concluye que el tiempo que permanecieron allí era corto pero, al que venían con frecuencia. 
Área de Playa Negra, aguas arriba del Andalién. Camino paralelo al río
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Nota de la editorial: el título del estudio en el que se basó esta crónica es:

EL ROL DE LA PESCA EN LA INTENSIFICACIÓN DE LAS OCUPACIONES COSTERAS DURANTE EL HOLOCENO MEDIO-TARDÍO (BAHÍA DE CONCEPCIÓN, REGIÓN DEL BÍO-BÍO, CHILE). 

MAGALLANIA, (Chile), 2007. Vol. 35(1):71-93

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